Implicancias del Cuerpo Vestido

Fotografía: Javier Vicente (autorretrato)

Vestirse es algo que nos esta pasando, es un acontecer, implica conocer algunos códigos sociales mínimos, y acostumbrar al cuerpo a manejarse en ese campo.  Por ejemplo, el cuerpo debe aprender a andar con tacos.

Vestirse, implica necesariamente prestar atención a nuestro cuerpo, es una experiencia que comienza en lo más íntimo y luego se despliega a lo social, donde recaba información que retroalimenta a ese humano que vive dentro del cuerpo, es el que “se siente” el que se implica en el cuerpo.

Entonces, el marco de la teoría del vestir lo vamos a encontrar en la cultura y el cuerpo. Si buscan en la red asesoramiento de imagen encontraran mucha información referente a la forma del cuerpo más equilibrada, a la forma de la cara más armónica, a los colores que más favorecen, al maquillaje más oportuno, a las combinaciones más acertadas, ¡entre muchas cosas más… y la imagen personal: es todo eso!

Sin olvidar que todo eso ocurre en un cuerpo, desde una mirada fenomenológica vestirse es una experiencia corpórea, sin embargo, no podemos olvidar que ese cuerpo está constituido y contextuado.

Todas estas reglas del vestir, «herramientas» podemos usarlas de diferentes formas. El uso generalizado de estas técnicas, es disimular los “defectos” y resaltar los “atributos”, lo cierto es, que todos percibimos el cuerpo de una forma diferente, porque es un cuerpo construido.

Construido de historias, de vínculos que hemos tenido, es decir, lo que para una persona puede ser un atributo positivo, para otro puede ser negativo por una experiencia que tuvo en algún momento de su propia historia.

Entonces, concluyendo, ¿las herramientas nos sirven? ¿Y si sirven, son aptas para todos? Este para mi es un dilema a conversar, claro que sirven, solo hay que encontrar las herramientas mediante las cuales cada uno se sienta mejor.

Disimular, ocultar, desviar la atención, acentuar puntos fuertes, desde un punto vista psicopedagógico es aprender a “no reconocer el propio cuerpo”, es probable que al principio sea nuevo y lindo, pero pronto esa imagen se verá divorciada del cuerpo que la lleva.

Desde mi punto de vista las herramientas de imagen personal tienen dos sentidos, uno es el social, que tiene que ver con la comunicación, y con los códigos del vestir establecidos culturalmente, en un sentido completamente estructuralista del cuerpo.   El otro sentido es, el íntimo, el que se relaciona con el propio cuerpo y obliga a conocerlo, a quererlo y a tratarlo con amor y desalineado del vestir por vestir.

Natalia Torres – Imagen Consciente®

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *